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Agricultura Familiar

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Carta abierta a las organizaciones integrantes del Foro Nacional PDF Imprimir E-Mail

Los pequeños productores dijeron que "la mayoría de las medidas del Gobierno no les llegan" y reclaman políticas y un cambio de modelo

Compañeras y compañeros:
Quiero hacerles llegar a todas/os las compañeras y compañeros que participan del Foro Nacional de Agricultura Familiar (FoNAF), algunas reflexiones vinculadas a la situación de conflicto que se instaló en el país a partir de la suba de las retenciones sobre la exportación de soja y girasol. Lo hago como Coordinador Nacional del Foro pero en carácter personal a fin de no involucrar en las mismas a dirigentes, representantes u organizaciones que, integrando el FoNAF, pueden tener posiciones disímiles y hasta encontradas respecto al problema y al momento que estamos atravesando, ni a la Federación Agraria Argentina (FAA) que es la entidad gremial que está encabezando las protestas en nombre de productores medianos y chicos, en su inmensa mayoría también ellos agricultores familiares.


1. Cuál es el verdadero problema.
Desde el FoNAF, constituido formalmente en diciembre de 2005, venimos denunciando la persistencia de un modelo injusto de desarrollo agrario (y nacional en su conjunto), en base al cual se ha profundizado la concentración económica, de los medios de producción y del acceso a la tierra (uso y tenencia).

Se dice que "el campo" está mejor a partir de la devaluación del peso y el sostenimiento de un tipo de cambio alto para el dólar lo cual, en términos generales y coyunturales, es cierto. Pero en términos estructurales, a mediano y largo plazo, sólo será cierto para los grandes capitalistas e inversores que manejan los agronegocios: las cadenas agroindustriales, las exportaciones y también el mercado interno. Son ellos quienes capturan la renta de la actividad agropecuaria (de la producción primaria y del valor agregado en todas las cadenas por rubro) de tal manera que terminan extendiendo la superficie sembrada, especialmente con soja, desplazando a nuestra familias campesinas, invadiendo tierras de comunidades indígenas, depredando los montes, erosionando los suelos, contaminando, en fin, produciendo toda clase de calamidades que conocemos bien y que nos afectan no solamente a los agricultores familiares sino a todos los argentinos. Lo hacen LOS GRANDES, no los chicos. Y si lo hacen es porque las condiciones de contexto (macroeconómicas, políticas) se lo permiten. Porque en las actuales condiciones son ellos los que están en ventaja, porque tienen mejores costos, mejor vinculación con los mercados, acceso a financiamiento barato, a tecnología, etc. NO TODOS los productores de granos están igual. Y es verdad que a muchos de los chicos y medianos les conviene arrendar sus campos con lo cual dejan de producir y abandonan la cultura del trabajo agrario para vivir de la renta ociosa que les pagan grandes pooles de siembra y fondos de inversión.

Frente a esta realidad evidente, y alentados también por las expectativas que despertó el gobierno de Kirchner, hemos comenzado nuestra convocatoria a la organización y el trabajo conjunto entre todas las organizaciones de la Agricultura Familiar. Lo hicimos desde la FAA, con respeto y apertura hacia todas las organizaciones del sector, sin diferencias. Así se han sumado más de 900 organizaciones (chicas, grandes, antiguas, nuevas, débiles, fuertes...) cuyos asociados suman alrededor de 180 mil familias. Hasta el momento, aun con algunos conflictos naturales y menores entre tanta diversidad, hemos sostenido este espacio plural, el cual se ha dado un funcionamiento propio y ha fijado posiciones también propias sin condicionamientos de nadie. Es una de las cosas más importantes que hemos logrado construir, y es lo que creo que debemos preservar. Desde el FoNAF (y también desde otras organizaciones de pequeños productores y otros sectores sociales) venimos advirtiendo sobre este modelo injusto y proponiendo un cambio de modelo de desarrollo que, para nosotros, necesariamente debe incluir una Reforma Agraria Integral y Políticas Diferenciales para la Agricultura Familiar, además de incentivos para la producción de alimentos agroecológicos que permitan lograr la Soberanía Alimentaria de nuestro país.

Este cambio de modelo que proponemos es un cambio profundo. Queremos que nuestras familias se queden en el campo y vivan dignamente, como ciudadanos argentinos. Queremos que cada vez más la producción (sobre todo de alimentos) esté en manos de agricultores familiares, no de empresarios de la agricultura o, peor, de inversores a los cuales les da igual invertir en soja, en minería o en negocios financieros, depende con qué ganan más (y están ganando más con la soja). También la soja puede y debe ser producida racionalmente por familias de agricultores que viven en el campo. Pero el modelo actual no lo permite.

Este es el verdadero problema y desde donde puede comenzar la verdadera solución.
Queremos que se vuelva a repoblar el campo argentino, que se queden los jóvenes, que tengan futuro en el campo.

Los productores familiares somos más eficientes (todos los estudios y las estadísticas así lo demuestran) que los grandes empresarios de la agricultura: producimos mejores alimentos, con mejores rendimientos, con mayor ocupación de mano de obra; con nuestra actividad se crean puestos de trabajo, se dinamizan las economías locales y regionales.

Es por eso que nos convocamos, nos organizamos, debatimos durante más de 2 años en las provincias, en todas las regiones, con la mayor participación y libertad posible; realizamos 3 Plenarios Nacionales masivos para consensuar entre todos acerca de nuestros problemas y de nuestras propuestas. Hemos sintetizado nuestras propuestas en Lineamientos para un Plan Estratégico de Desarrollo de la Agricultura Familiar y los hemos trabajado y debatido con las autoridades y funcionarios de la Secretaría de Agricultura de la Nación (SAGPyA). Las autoridades finalmente estuvieron de acuerdo y prometieron avanzar en estas propuestas. Pero desde los primeros acuerdos, es justo decirlo, pasaron casi 2 años. Y pasaron casi 6 meses desde el anuncio de puesta en marcha de nuestras propuestas, que finalmente se hizo en octubre de 2007, una semana antes de las elecciones nacionales. Desconocemos las razones por las cuales el gobierno no ha concretado todavía
las medidas propuestas por el FoNAF, algunas de ellas aceptadas y prometidas:
- Creación de la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, con capacidad de decisión política y presupuesto acorde para implementar las políticas públicas correspondientes.
- Creación del Registro Nacional de Agricultura Familiar (RENAF), cuyo implementación está en proceso.
- Implementación de políticas diferenciales en distintas líneas: impuestos, normas para sanidad, financiamiento, insumos, tecnología, infraestructura, etc.
Si bien la SAGPyA no se ha comprometido en propuestas de fondo, como la de iniciar un Programa de Reforma Agraria Integral, desde el FoNAF aceptamos que las medidas prometidas representaban avances significativos respecto al punto de partida. Sin embargo, estamos todavía a la espera. Y durante esa espera el gobierno anunció el incremento indiscriminado (para grandes y chicos) de las retenciones sin medidas compensatorias.

2. El conflicto
Esa actitud fue el GRAN ERROR del gobierno. Mientras se esperaban medidas inminentes a favor de la agricultura familiar, se materializó una medida que irritó a los chacareros.

Creo que si el gobierno hubiera puesto en marcha medidas a favor de los pequeños y medianos antes de hacer su anuncio sobre las retenciones no se habría desatado el conflicto, porque quienes mantienen las medidas de fuerza en todo el interior son los medianos y chicos. No los grandes, salvo excepciones.
Que les retengan a los grandes como instrumento de redistribución es justo.

También la FAA lo había propuesto hace meses, diciéndole al gobierno que aumentaran al 50% las retenciones a los grandes y las bajaran al 15 y 20% a los medianos y chicos. Pero nada de eso se tomó en cuenta.

Y hablando de retenciones, hay un ejemplo que es todavía más apropiado para ilustrar: paga el mismo precio para exportar lana un gran terrateniente e inversor capitalista como Benetton (cuya estancia de un millón de hectáreas ocupa territorios de 3 provincias en la Patagonia) que una familia mapuche propietaria de 300 ovejas que, con esfuerzo, se integró a una cooperativa lanera la cual, con mayor esfuerzo aún integró una Federación de Cooperativas (como FeCorSur) a través de la cual, en convenio con otras pequeñas asociaciones laneras de Uruguay, logran la mínima escala para exportar parte de su producción.

Cuando hablamos de políticas diferenciales, hablamos de esto, de tratar diferente a Benetton que a los mapuches. El sistema de retenciones, que podría ser un instrumento a favor de la redistribución de la riqueza, se convierte en un instrumento meramente recaudatorio y funcional a la concentración económica al no discriminar a los diferentes actores según su escala y sus sistemas productivos.

Nada de esto se hace. Legítimamente uno puede pensar que la voluntad del gobierno es profundizar el modelo de concentración y de agronegocios en la medida que hasta el momento no hay políticas para limitar la expansión de la soja, de los fondos de inversión o reorientar la actividad agropecuaria hacia la producción de alimentos, ni siquiera las medidas ya prometidas para nuestro sector de agricultura familiar.

No hay razón para que no se haya comenzado con la implementación de nuestro Plan Estratégico.

Por otra parte, es necesario que tengamos claro que así como todo el campo no es lo mismo, las entidades que representan a los productores no son lo mismo.

En relación a este conflicto originado en el incremento de las retenciones, se escuchan diversas opiniones, inspiradas en diversos intereses políticos y económicos, según el sector del que provienen:

Por el lado del gobierno se destaca "la rentabilidad del campo", como si todo el campo fuera lo mismo y se justifica la medida adoptada como de "protección a los consumidores" y como un instrumento de "redistribución", argumentos que son por lo menos dudosos sin medidas adicionales que hagan efectiva la redistribución y estimulen la producción de alimentos para el consumo interno.
Por otro lado, las organizaciones que representan a grandes productores, AAPRESID, Sociedad Rural, CRA, defensores del libre mercado y de la no intervención del Estado en la economía, quienes siempre se resistirán a compartir sus ganancias extraordinarias con el resto de la sociedad, sólo plantean que "no queremos más retenciones".

A su vez llama la atención el silencio de los grandes grupos concentrados de la actividad agropecuaria (pooles de siembra y fondos de inversión), a quienes pareciera que el tema no los toca. Sólo se escuchó la voz de Gustavo Grobocopatel, tibiamente, ya que mantiene negocios internacionales que el gobierno respalda. Las medidas resistidas por los productores, a ellos en el fondo no los afecta porque mantienen acuerdos más profundos con el poder económico.

Con esta política ganan los proveedores de insumos, los grandes exportadores (Cargill, Bunge, Nidera, Dreyfus), en general transnacionales. Estos sectores tienen a su favor una estructura impositiva regresiva basada en impuestos al consumo y a la producción, pero no a las ganancias y menos aún a los negocios financieros.

Por parte de los productores medianos y pequeños vinculados a la FAA, entidad que propicia la intervención estatal para regular la economía, la demanda es, claramente, que el gobierno adopte políticas diferenciales (distinto nivel de retenciones, compensaciones efectivas, etc.) adecuadas a las distintas situaciones de los productores.

3. La voz del FoNAF
La Mesa Ejecutiva del FoNAF ha emitido 2 comunicados en estos días, fijando una posición prudente, en la medida que hay organizaciones del FoNAF que adhieren incondicionalmente a la medida de fuerza y otras que han preferido apoyar la posición del gobierno rechazando la protesta en la consideración de que el paro agropecuario es funcional a la "oligarquía del campo", es decir a los grandes en contra del gobierno.

Hemos tratado de apoyar la posición de los productores familiares que se sienten afectados por la decisión del gobierno, y acompañar sus reclamos y las medidas que estos compañeros se ven obligados a adoptar. También hemos tratadode ser respetuosos de las diversas visiones que hay sobre el problema. Hemos recibido propuestas muy diversas acerca de la posición que el FoNAF debía hacer pública, con más o menos urgencia, respecto al conflicto.

Pienso que es muy importante preservar el espacio del Foro ante los conflictos que exceden a las organizaciones que lo integran. El Foro existe debido a los acuerdos logrados entre todos. Aquellos temas sobre los que no se han establecido acuerdos deben dejarse a la consideración de cada Organización. Y eso no debiera debilitar los acuerdos ni el funcionamiento hacia el futuro del Foro.


Compañeras y compañeros:
Preservemos el espacio del FoNAF como un espacio plural donde compartimos organizaciones que somos capaces de mantener diferentes posiciones pero que estamos unidos detrás de los mismos intereses y los mismos objetivos. No deja de ser una oportunidad que la sociedad escuche como está escuchando en estos días (por la prensa, de boca de dirigentes y de funcionarios del gobierno), tal vez como nunca antes en los medios, la valoración que se hace de los pequeños productores, de la necesidad de políticas diferenciales, de la propuesta de la Subsecretaría para la AF, en fin de todos los que son nuestros propios argumentos para la discusión política y la reivindicación de nuestro sector.

Espero que podamos aprovechar en adelante esta oportunidad que seguramente se nos abrirá, superado el conflicto.
Un cordial saludo para todas y todos.

Pedro Cerviño-Coordinador Nacional FoNAF
31 de marzo de 2008

 
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